sábado, 11 de octubre de 2014

Religión y Política


Religión y Política

SERGIO TAPIA T.



 

La religión cristiana sufrió y sufre la más cruel persecución que registra la historia, hay muchos mártires por el solo hecho de ser creyentes. Por eso la Iglesia conoce y valora lo que es la libertad religiosa.

La persecución en el Imperio Romano cesó en los años 311 y 313. Con el Edicto de Tolerancia de Nicomedia, firmado por el emperador Galerio, anticristiano cómplice del emperador Diocleciano. Y, con el Edicto de Milán firmado por los emperadores de Occidente y de Oriente, Constantino El Grande y Licinio.

Galerio dispuso que “pueden nuevamente los cristianos reconstituirse así como sus lugares de culto, siempre que no hagan nada en contra del orden público”. Su edicto no fue un estatuto de libertad de cultos. Significó despenalizar ser fiel cristiano. Tuvo como consecuencias poder profesar la fe, ir al templo, participar en la liturgia, administrar sacramentos, conducirse a sí mismo y educar a otros –a los suyos- inspirándose en la moral cristiana expresada en lo público y privado; sin ser castigado por el Estado.

Constantino y Licinio tuvieron ánimo pacificador, de armonizar a quienes ejercen la autoridad del Estado y a los creyentes que conforman la Sociedad. Para la Filosofía Política, ambos, los que ejercen autoridad y quienes no la ejercen, son principio o causa de que exista la Sociedad. Son sus autores. Unos, principales (la autoridad), los otros supletorios (los que no la ejercen). Pero, ambos, como autores, modelan su Sociedad.

El Edicto del 313 proclamó que “Habiendo advertido hace ya mucho tiempo que no debe ser cohibida la libertad de religión, sino que ha de permitirse al arbitrio y libertad de cada cual se ejercite en las cosas divinas conforme al parecer de su alma (…) sea lícito a cada uno dedicar su alma a aquella religión que estimare convenirle.” Este es el inicio de la libertad de cultos, en nuestra Civilización Judeo-Greco-Latina-Cristiana, no sólo legitimó al cristianismo.

Hay conmociones en las relaciones Estado-Religión, que hasta hoy influyen negativamente. Como lo de Inglaterra de Oliverio Cromwell (1599-1658) –el “dictador regicida” según el filósofo David Hume (1711-1776)-. Quien negó el rol público de las creencias religiosas, modelando hombres escépticos e intolerantes en cuestiones religiosas.

También la que se produjo en el siglo XVIII, en Francia. La Revolución persiguió por motivos religiosos, causando el primer genocidio moderno que aún espera ser reivindicado por la Historia, particularmente inferido en la población católica de Vendée.

            Las violencias irreligiosas nutren a quienes se estiman “demócratas secularistas”, que reprimen todo asomo público de identidad religiosa por parte de los demás.

Este “laicismo” es despótico y totalitario, porque al negar la expresión pública de las creencias religiosas, concluye adjudicándole al Estado la función de la ética.

Así ¿se decidirá lo que es el bien y lo que es el mal, a través de los mecanismos políticos: El partido de turno, el dictador perennizado, el voto inestable del parlamentarismo o la sentencia bajo soborno?

 

Publicado en el Diario “La Razón”, Lima, viernes 10 de octubre de 2014, pág. 6

 

Blog (colección artículos publicados en La Razón): http://sergiotapiatapia.blogspot.com/

 

viernes, 3 de octubre de 2014

El Frontón: Fotografía e ideología


El Frontón: Fotografía e ideología

SERGIO TAPIA T.



 

En junio de 1986, Alan García concluía su primer año de gobierno, asediado por una despiadada ola de asesinatos, y una profunda crisis económica estructural con inflación galopante. Ambas heredadas de gobiernos anteriores, y de autoría de las izquierdas marxistas.

La crisis económica se incubó durante la revolución socialista, expropiadora y estatista padecida de 1968 a 1975. Revolución de la que la mayor parte de marxistas peruanos apoyaron y se beneficiaron. Salvo, los cuadros marxistas-maoístas, que se preparaban para desatar la ola terrorista.

El festín gubernamental de las izquierdas concluyó gracias al relevo generacional en el Ejército, y por la influyente re-orientación doctrinal proveniente de los cuadros institucionales de la Marina de Guerra del Perú.

Al final del período (1975-1980) en que se produce el repliegue de los militares de la política, aparecen los primeros síntomas de la gran crisis económica de los ochenta. Tuvimos que pagar el dispendio fiscal revolucionario de las izquierdas, de cuya responsabilidad han quedado impunes, política y penalmente. Hasta ahora, las izquierdas se han favorecido por cierta amnistía ante los desastres que suelen ocasionar al Erario Nacional, cada vez que tienen acceso a los gobiernos nacional y municipales. Es una constante:

La otra responsabilidad política y penal de las izquierdas es el asesinato en serie, desde 1980 hasta nuestros días, en el VRAEM.

En 1983, gobernando Acción Popular en alianza con el PPC, que tiene la responsabilidad sobre el manejo penitenciario desde 1980 a 1985, y de lo que no ha rendido cuentas tampoco, pues, favoreció las intenciones terroristas de transformar las cárceles en “Trincheras de Combate”.

Eso fue El Frontón, un baluarte pro-terrorista. En la isla se planificaban los atentados en el resto del país. La autoridad no aplicaba el régimen penitenciario. La burocracia partidaria suscribía actas reconociendo a los terroristas como “presos políticos”. Los terroristas quedaron a cargo de sí mismos.

Con estas “libertades”, los “presos por terrorismo” transformaron las edificaciones para su uso para-militar. Quedó demostrado el 19 de junio de 1986, en el operativo de recuperación de la isla- penal.

Es día, para los terroristas es “El Día de la Heroicidad”. Para los del PPC la ocasión de inculpar a Alan García. Para los ONGs hacer negocio con la “judicialización”, aunque hayan pasado 28 años.

Hoy, las izquierdas se reunirán en Miraflores, en torno a una muestra fotográfica, que les suscitará dopaje ideológico. Las fotos, recientemente tomadas en El Frontón, harán que las izquierdas perciban constituirse en testigos de cómo quedaron las ruinas “después del operativo”.

Porque, las izquierdas ignorarán, con intención perversa, la erosión de los 28 años transcurridos, las diversas remociones de escombros que se han realizado, el uso de la Isla como campo de tiro y para entrenamiento con explosivos por las FFAA, y hasta el “huaqueo” de quienes extraen material de construcción abandonado.

El resultado previsible: Algún fiscal “sensiblemente ideologizado” pedirá juzgamiento y sentencia de militares, con la “prueba fotográfica”.

 

Publicado en el diario “La Razón”, Lima, viernes 3 de octubre de 2014, pág. 6


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Realidad e imaginación ideológica


Realidad e imaginación ideológica

SERGIO TAPIA T.



 

Resulta cada vez más frecuente escuchar, a algunos, decir que lo que expresan sobre un determinado suceso es: “mi verdad”.

De tanto repetirlo, hasta se empieza a preguntar: “¿Y, cuál es tu verdad?”

A fuerza de repetirlo, se ha sembrado un subjetivismo peligroso, que se torna en grave ofensa contra los más elementales fundamentos del discurso racional del ser humano.

La verdad no reside en el sujeto que conoce. No hay, por tanto, “mi verdad”, ni “tu verdad”.

La verdad es una relación cognitiva, entre el sujeto que es capaz de conocer mediante su entendimiento, con la realidad que es lo que existe y es el objeto del conocimiento.

Si la relación del entendimiento y la realidad concuerdan. Entonces, esa es la verdad. Si no concuerdan, es lo falso. Y, el error se expresa, con conciencia de tal disociación, es la mentira. Entre ellas, la más nefasta es la ideología, por ser un conjunto de falsedades con pretensiones de verdades absolutas, como los socialismos (marxismo, nazismo, fascismo, etc.)

La verdad se sostiene en el principio de no contradicción. No puede haber verdades contradictorias entre sí.

Para relacionar verdades e inferir apreciaciones conclusivas, hay regulaciones de la lógica, que preservar de errores el razonamiento humano. Hoy en día cunde por doquier el pensamiento ilógico de relativismo.

Se va perdiendo el amor a la verdad. Ya no se la busca, no hay ansia por ella. A lo sumo hay conformismo, campea la subjetividad y se contagia la indiferencia.

Sumamente grave es que la Política quede contagiada de ello.

La Política es la actividad humana de capital importancia. Porque su objeto y fin es Gobernar bien, para que las personas se realicen viviendo en sociedad, por lo tanto el buen gobierno fortalece la familia, primera realidad social del hombre.

Es una lástima que la Política en el país esté sumida en una desorientación prejuiciosa, de tal grado que espanta y distancia a muchísimas personas, perdiendo el país valiosos aportes para su mejor estabilización socio-cultural y económica.

En el terreno de la Política se juega el destino individual de cada persona, porque vivimos en ineludibles relaciones sociales. Incluso hay una tendencia de transformar en público lo que antes estaba reservado a lo privado.

El Estado Peruano carece, desde hace muchos decenios, de funcionarios de carrera. Lo cual es riesgoso porque cada cambio de gobierno, e incluso cada cambio de ministro dentro del mismo gobierno, ocasiona una modificación de los cuadros responsable del ejercicio de la autoridad. Y, es peligroso porque facilita que el Estado puede ser fagocitado por cuadros ideologizados, embriagados del voluntarismo revolucionario, y con pretensiones de regular hasta la intimidad de nuestras vidas, en virtud de sus raciocinios desatinados.

La deserción de los buenos ciudadanos y el desinterés de los ciudadanos capaces, abandonan los asuntos de la República al vaivén de cualquier ensayo desatinado que podamos imaginar.

Contribuir a mejorar el Perú, requiere en parte, participar en Política.

 

Publicado en el diario “La Razón”, Lima, viernes 26 de setiembre de 2014, pág. 6


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domingo, 21 de septiembre de 2014

Defensa Nacional: ¿Gasto o inversión?


Defensa Nacional: ¿Gasto o inversión?

SERGIO TAPIA T.



 

            Nuestra República no fue eficaz para preservar la integridad del territorio nacional. En contraste con el Incario, la Conquista y Virreinato, que fueron los períodos del expansionismo.

En general, los sectores dirigentes de nuestra República, han sido y son recelosos del gasto en pertrechos militares. No hemos sido belicistas, ni podíamos serlo, inmersos en una atmósfera prejuiciosa del gasto militar.

La inversión en Defensa Nacional corresponde necesariamente al Estado. No es la época de los ejércitos privados. Y, porque la seguridad nacional preserva la paz, que es elemento sustantivo del bien común (del objeto y fin) de la Sociedad Nacional.

            La inversión del Estado Peruano no es uniforme en los tres rubros que componen el gasto militar: en personal, en pertrechos y en contratación de nuevas tecnologías.

Nuestros militares han sido y son remunerativamente maltratados. Padecen desatención en sus sistemas de bienestar (educación para la prole, prestaciones de salud digna y extensiva a la familia militar, vivienda, etc.). En las últimas administraciones estatales, las carencias se han acentuado.

La improvisación impera, en medio de los torbellinos conflictivos, que cada decenio experimentamos con nuestros vecinos fronterizos y con la endémica subversión interna.

Y, es nula por inexistente nuestra inversión en las nuevas tecnologías de la seguridad nacional.

Aunque, nuestras insuficiencias al hacer el “gasto”, no nos exime de la necesidad ineludible de tenerlo que hacer.

Es frecuente medir el gasto en Seguridad Nacional, relacionándolo con el PBI (producto bruto interno, que es un cálculo de la cantidad de bienes y servicios que en un año se produce en el país). Ayuda a explicar ciertas proporciones del gasto que la economía absorbe.

Pero, hay otra variable que influencia en la generación del “gasto” militar, que es el nivel de las amenazas percibidas. Esta dimensión expresa la credibilidad de la política de defensa del país.

Algo interesante ha ocurrido en el “gasto” en la Defensa Nacional. Se ha transformado en una oportunidad de “inversión para el desarrollo”.

De las sociedades desarrolladas, surge la oferta de realizar compensaciones industriales complementarias. Así, la economía desarrollada beneficiada con la venta de artículos militares, hace inversión en la economía en desarrollo que gastó en la compra.

Es ya un tipo de acuerdo en comercio exterior (el “offset”) que busca compensar al país comprador del armamento, con una inversión proveniente del país vendedor del pertrecho. En beneficio de otros sectores productivos del país, no se cierra a que sea en el Sector Defensa.

Hay un loable esfuerzo por la Marina de Guerra del Perú, a través de su Escuela Superior de Guerra Naval, para develar a los civiles todo este mundo de la Defensa Nacional. Han sido prolijas y de mucho éxito las recientes presentaciones realizadas en auditorios universitarios limeños de pre y post grado, así como en la Escuela Diplomática del Perú. Difundir esta “Cultura de la Defensa Nacional” debe proseguir hacia los gremios empresariales y las provincias de interés.

 

Publicado en el diario “La Razón”, Lima, viernes 19 de setiembre de 2014, pág. 6

 

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viernes, 12 de septiembre de 2014

Dia de la Familia


Día de la Familia

SERGIO TAPIA T.



 

            Hoy se celebra el “Día de la Familia”. Es propicia la oportunidad para tratar sobre su identidad, sus crisis e importancia para la sociedad. Pero, hablar de la familia nos conduce a mencionar el Matrimonio, porque es su vínculo fundante.

            El matrimonio es la unión de varón y mujer. No hay matrimonio entre sólo varones, ni entre sólo damas. Porque el matrimonio y la familia son instituciones que tienen su origen en la generación de nuevas vidas humanas, las que biológicamente sólo es posible por la unión de sexos opuestos, siendo los únicos que hay: el hombre y la mujer.

            Es impropio decir que hay matrimonio de homosexuales. Y, hay fórmulas camufladas con denominación embustera, como un actual proyecto de ley que transcribe literalmente artículos del Código Civil sobre el matrimonio, concediendo “derechos” que ni el matrimonio tradicional tiene. Y, se denomina “unión no matrimonial”.

            El matrimonio funda la familia, y la familia es la célula base de la Sociedad.

            En la familia los cónyuges realizan su complementación social integral, como varón y como mujer. Y, abiertos al don de la vida, procrean hijos, los crían y educan, los que encuentran en el seno familiar sus primeras e indelebles relaciones sociales. La familia es la horma de la sociedad nacional. Dependerá del estado óptimo o crítico de las familias, la viabilidad o crisis de la sociedad. Es en la familia que se crean y se crían los futuros ciudadanos.

            Si deseamos generar profundos cambios sociales, para rejuvenecer nuestra Sociedad Peruana, la fórmula es trabajar edificando y fortaleciendo a la familia.

            El Perú tiene legado histórico de importante peso social. Las dos culturas de donde provenidos, la Incaica y la Hispana, instituían el matrimonio monogámico (la excepción la tenía sólo el Inca; uno es ninguno).

            El Virreinato y parte de la República, optaron por preservar  a la familia como célula social fundamental.

            En los últimos 70 años se sufre, desde el Estado, se concierta una sistemáticamente demolición de la institución familiar. Es grave reconocerlo, pero, desde la autoridad de la sociedad, se desestabilizó la base de la sociedad: la familia.

            Pero, no todo es desalentador. Hay muchos que trabajan en pro de la familia, como nuestro Cardenal Cipriani con iniciativas como la actual maestría que viene impartiéndose y diplomados, destinados a elevar los conocimientos y destrezas de los laicos entregados al apostolado. También está el Sínodo Arquidiocesano limense, de próxima inauguración, destinado a la amplia temática familiar.

Del lado de los evangélicos destaca el celo del pastor y congresista de la República Julio Rosas, quien precisamente hoy ha convocado a una Jornada por la Familia en el Palacio Legislativo. También cabe mencionar al sistema comunicativo radial y de televisión Bethel, que con eficaz profesionalismo conducen campañas defendiendo la familia, contribuyendo así a vivificar y tonificar nuestra Sociedad Nacional.

 

Publicado en el diario “La Razón”, Lima, viernes 12 de setiembre de 2014, pág. 6


 

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domingo, 7 de septiembre de 2014

Realidad y Defensa Nacional


Realidad y Defensa Nacional

SERGIO TAPIA T.



 

            La Nación es una realidad de dos dimensiones: la física o natural, y la cultural.

            La realidad nacional de la geografía física, comprende las riquezas alojadas en nuestro territorio, y todo recurso que pueda transformarse en bienes de provecho para uso y consumo de la población.

La realidad nacional cultural es creación humana, que transforma la realidad física o es de creación directa.

La persona mediante su inteligencia, puede conocer la realidad -por sus causas y en sus efectos-. Y, con sus habilidades, puede ejercer su señorío sobre lo que existe. A su vez, el gran reto de la persona es vencer sus propias inclinaciones, para evitar el mal, y vigorizando sus virtudes se incline al bien.

No es suficiente que la persona conozca la verdad. Es necesario que la persona, además, adecúe su conducta a la verdad conocida, haga el bien y evite el mal.

Hay conductas individuales, así como comportamientos de comunidades enteras de naciones, desquiciadas de los caros valores de paz y de respeto de lo ajeno, que producen violencia, conflictos y guerras.

Del Perú observamos que nuestro mapa territorial ha decrecido territorialmente.

Fuimos herederos del dinámico expansionismo Inca, y de la gesta pizarrista.

Del marquesado de Francisco Pizarro, recibimos nuestro nombre nacional (El Perú), y los elementos que integran nuestro Ser Nacional (religión Católica, idioma Castellano y territorio). Pizarro preservó territorialmente al Perú, de los quiteños conducidos por Atahualpa, quien no solo hizo prisionero al Inca gobernante, Huáscar, sino que dispuso su magnicidio. Pizarro, fue asesinado por “los de Chile”; aquellos almagristas que disputaban la frontera se trazara en Chincha, con lo cual otra hubiera sido el destino histórico de Arequipa y Cuzco.

Es legítimo restaurar el nombre de Francisco Pizarro al Salón del Palacio de Gobierno de Lima, desde hace 45 años denominado Salón Túpac Amaru por decisión del nacionalismo ignorante del Gobierno Socialista del general Velasco Alvarado.

Nuestra etapa Republicana, en casi dos siglos de existencia, significó pérdidas territoriales, con cada uno de nuestros países fronterizos. Los que aún no han concluido, en pleno Siglo XXI, como la actual disputa con Chile por el triángulo terrestre.

La Defensa Nacional no es propuesta falsa, ni innecesaria.

La Carta de las Naciones Unidas ha desterrado la guerra como recurso para la solución de controversias. Sin embargo, en su Artículo 51, consagra frente a un ataque armado, el “derecho inmanente” de la legítima defensa colectiva.

No hay otra forma de ejercer la Defensa Nacional que mantener Fuerzas Armadas adecuadas.

También exige la Defensa Nacional cultivar en la población la “Cultura de la Defensa”. La que suscitará efectos tan deseables como que el sector empresarial desarrolle negocios e industrias en el ámbito de la Defensa Nacional. Y, para que la población en general sepa discernir su patriotismo, asumiendo otros compromisos, además de su gustosa identificación con las Paradas Militares. Y, especialmente, en la juventud, siempre dispuesta para convocatorias arduas.

 

Publicado en el diario “La Razón”, Lima, viernes 5 de setiembre de 2014, pág. 6


 

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viernes, 29 de agosto de 2014

Regresar a la pobreza, consecuencias del mal gobierno


Regresar a la pobreza, consecuencias del mal gobierno

 

                                                                                                          Sergio Tapia T.

 

            A lo largo de casi dos siglos de gobiernos republicanos, se acumuló una gran deuda social en perjuicio de los peruanos menos favorecidos por la fortuna. Gravísimas deficiencias en la instrucción y en la educación, calamitosa falta de atención médica, deterioro progresivo de la dignidad del trabajo que paradójicamente empobrecía al trabajador agrícola y urbano.

Son muestras que sufrimos el efecto universal del Liberalismo, pero “mal de muchos, consuelo de tontos”. No hay excusa para que en el Perú se toleraran tantos efectos nocivos del capitalismo liberal.

Atraídos por los cantos de sirena del capitalismo estatista, como son todas las ofertas socialistas, incluyendo las del totalitarismo nazi-facista; en nuestra Nación hay quienes han caído en tentaciones ideológicas sucesivas. Como el del gobierno perverso pro-soviético, castro-comunista y titoísta del general Velasco Alvarado, que estatizó toda la estructura económica del Perú, en la primera mitad de los setenta. Para lo cual contó con el colaboracionismo marxista peruano, de los que algunos vivían del anti-sistema refugiados parasitariamente en las cátedras universitarias, y otros permanecían agazapados en la Universidad Patricio Lubumba de la URSS, el centro de adiestramiento subversivo para extranjeros, que cobija cuadros de agentes revolucionarios hasta que tuvieran la oportunidad de desembarcar en sus propios países.

Desde otro polo mundial, China Popular también preparaba cuadros revolucionarios, adiestrados para la guerra civil.

Con el concurso de dirigentes comunistas extra-nacionales, los 50 generales responsables de la Revolución de los setenta, realizaron la mayor operación destructiva de nuestra capacidad económico-productiva y socio-política.

En los ochenta se restaura la democracia, con una Constitución inviable que daba permanencia al estatismo revolucionario. Y, el espectro político partidario yacía sustancialmente modificado. El socialismo era la oferta de moda. Incluso hasta en sus vías más violentistas, como la del terrorismo del Partido Comunista del Perú (mal llamado “Sendero Luminoso”, porque oculta su verdadera identidad ideológica).

A partir de los años dos mil, con los gobiernos de Panigua y Toledo, se instaló la versión gramsciana del marxismo, aparecieron las ONGs camufladas en la defensa de los derechos humanos, y sufrimos la presión inconstitucional de los organismos internacionales manejados por esos mismos marxistas gramscianos.

Ahora nos gobierna un partido que es miembro del Foro de Sao Paulo, en cuyas sesiones participaron ministros y embajadores de este gobierno. El Nacionalismo de Ollanta Humala ofreció electoralmente nacionalizar la economía (es decir, estatizarla). Paradójicamente, fue apoyado por el gran liberal Mario Vargas Llosa.

El gobierno de este nacionalismo socialista, ha retrotraído nuestro progreso económico, y el gran porcentaje de peruanos que dejaron de ser pobres, podrían volver a esa condición (de pobreza) que habían dejado de tener.

            El tiempo da perspectiva para entender los fenómenos sociales, y queda la pregunta si los actos revolucionarios contrarios al desarrollo, como los que desde el inicio de este gobierno se sostienen en contra la inversión minera, han gozado del  apoyo de los pro-chavistas que nos gobiernan.

 

Publicado en el diario “La Razón”, Lima, viernes 29 de agosto de 2014, pág. 6


 

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viernes, 22 de agosto de 2014

El Foro de Buenos Aires


El Foro de Buenos Aires

SERGIO TAPIA T.



 

Con el reconocimiento de provenir de una misma herencia cultural, tal cual significa la Civilización Cristiana en su vertiente Hispanoamericana, y enarbolando caros ideales como son la Justicia, la Concordia y la Libertad; se ha constituido muy recientemente, el 20 de agosto, el “Foro de Buenos Aires”. Que se ofrece como espacio de iniciativas compartidas bajo los deberes de Patriotismo, Coraje y Solidaridad,

            Delegaciones de Argentina, Chile, Colombia, Perú, Uruguay y Venezuela –lamentando la inasistencia de la representación de Bolivia–, el Foro reunido en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina), constató que en nuestra Región, desde los años 60s hasta el decenio de los 90s, ha sufrido un despiadado ataque guerrillero y terrorista, que enlutó a nuestros pueblos. Y, asimismo, el Foro reconoce el valor de los miembros de nuestras Fuerzas Armadas y Policía, así como el dolor de la Gran Familia Militar-Policial por sus deudos, producidos por la demencia ideológica violentista de la que es capaz el comunismo, que fue alentado por modelos internacionalistas como “China Maoísta” y hasta la actualidad por el intervencionismo Castro-Comunista.

            El Foro de Buenos Aires percibe una desnaturalización de los derechos humanos, que se aparta del texto expreso de los tratados internacionales sobre la materia y de las intenciones políticas fundantes de los Estados Soberanos.

Y, el Foro replica y confronta tal aplicación manipulada de los preceptos esenciales de los derechos humanos. El Foro denuncia la existencia, en los organismos públicos internacionales, de funcionarios de tendencia ideológica marxista, irrespetuosos de las Constituciones nacionales, de la Soberanía de nuestros Estados y de los principios del Derecho Penal interno de cada uno de nuestros países.

El Foro de Buenos Aires levantará su voz de protesta solidaria y encaminará sus actividades concertadamente, armonizando las necesidades de la defensa judicial del personal de nuestras Fuerzas Armadas que, luchando legítima y honorablemente contra la subversión fratricida, hoy sufren la incomprensión de los operadores de la Justicia y son objeto de inequidades e injustas sentencias, ilegítimas y nulas de nulidad insalvable.

La cooperación y el intercambio, promete ser fructífero y eficaz, dado el nivel representativo político, militar y jurídico de quienes participaron en el encuentro interamericano que dejó constituido el “Foro de Buenos Aires por la Justicia, la Concordia y la Libertad”.

 

Publicado en el diario “La Razón”, Lima, viernes 22 de agosto de 2014, pág. 6


 

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viernes, 15 de agosto de 2014

Hay Estado y hay estados


Hay Estado y hay estados

SERGIO TAPIA T.



 

            Con la Paz de Westfalia (octubre de 1648) se edificó un orden internacional, basado en el Estado-Nación y la Soberanía estatal.

            A partir del siglo XX presenciamos una mudanza progresiva de la configuración del Estado y de la noción de Soberanía.

Al término de la Primera Guerra Mundial se desinstaló en Europa la monarquía como forma legítima de gobierno, iniciándose ensayos de un sistema democrático bi-partidario. Paralelamente, la atención mundial no estuvo puesta en el nacimiento del totalitarismo ruso a causa de la Revolución leninista y posterior transformación en el expansionismo pan-ruso stalinista.

Y, luego de la Segunda Guerra Mundial, el reparto del poder internacional fue entre dos sistemas: el Liberalismo (Estados Unidos) y el Socialismo Marxista (el imperio Ruso Marxista).

Pero, hoy aparece un nuevo orden mundial, emergido de la pasajera experiencia de la Liga de las Naciones post-primera guerra mundial, y del Sistema de las Naciones Unidas de la post-segunda guerra mundial.

Hay un “gobierno mundial” al cual los estados están sumidos. La expresión “aldea global”, es una forma de expresarlo tal vez con la intención de no desagradar.

Estados Unidos es “el Estado” que impuso su liderazgo mundial. Las dos guerras mundiales del Siglo XX se resolvieron con la intervención norteamericana, y en todas las consecuencias -de ambas guerras mundiales- Estados Unidos impuso su determinación bajo reglas de excepcionalidad para sí mismo.

A lo largo de los acontecimientos del Siglo XX y lo que va del siglo XXI, una cosa es el Estado de los Estados Unidos, y otra cosa son los demás estados que hay en este mundo.

La globalización es liderada por los Estados Unidos. El sistema internacional marcha en función de los intereses de los Estados Unidos, o sin rivalizar con ellos.

Estados Unidos ha legitimado para sí el Principio de Excepcionalidad, porque ni sus ejércitos, ni sus políticos están sometidos a la justicia universal, al derecho internacional de los derechos humanos, ni al derecho internacional humanitario.

Sólo los demás estados, como el nuestro, penden de un inacabado listado de tratados y compromisos internacionales. Sólo la soberanía de los demás estados, como el nuestro, está sometida bajo un sinnúmero de tribunales, comisiones y comités, que ejercen atribuciones y facultades “supranacionales” imponiendo la opinión y el parecer político-ideológico de un minúsculo grupo de Socialistas Marxistas, ahora denominados “caviares”.

Hay un Estado. Que hace la guerra, que tiene la prisión de Guantánamo, que no firma tratados pero insta a que sean firmados por el resto de los estados. Hay un Estado cuyos nacionales no son juzgados internacionalmente, pero que sus nacionales sí pueden participar en el juzgamiento del resto de los estados del mundo.

Hay, también, otros estados. En el resto de estados está el nuestro.

 

Publicado en el Diario ”La Razón”, Lima, viernes 15 de agosto de 2014, pág. 6


 

 

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viernes, 8 de agosto de 2014

Políticos modelo "Catilina"


Políticos modelo “Catilina”

SERGIO TAPIA T.



 

            “No hay nada nuevo bajo el sol”, se sentencia en la Biblia (Eclesiastés 1, 9). Y, es en los libros de las Sagrada Escritura donde leemos que, después de la rebelión del hombre contra Dios, se incurren en los más atroces crímenes y perfidias de lo que son capaces de producir los seres humanos entre sí.

            La enseñanza de Santo Tomás de Aquino sobre el efecto que causa la corrupción de lo mejor, que es lo peor. Ayuda a explicarnos por qué los ciudadanos son más sensibles a la indignación cuando observan el anti-testimonio de los que ejercen autoridad, como un policía ladrón, un fiscal insensato, un juez caprichoso e injusto. Y, de manera especial, un político no portador de valores y carente de prudencia.

            Rastrear la Historia es una práctica provechosa, y si nos trasladamos a la época de la República Romana, 63 años antes del nacimiento de Jesucristo, tendremos ante nuestra mirada el modelo del anti-político: Catilina.

            Descendía de una de las cien primeras familias de Roma; pero ya venida a menos, por mediocridad y falta de talento. De joven hizo buena carrera, militar y política, pero ambicionó más y quiso ser “cónsul” de Roma.

La época romana que le tocó vivir a Catilina fue la República, sistema que confiaba su gobierno a dos cónsules elegidos anualmente por el Senado.

Catilina perdió una elección tras otra, y embriagado por la ambición, decidió probar los medios ilegítimos para la toma del poder: la revolución y la conspiración.

Para toda aventura siempre hay compañeros de ruta, y Catilina tuvo los suyos: Confabuló contra el orden republicano, formó un ejército revolucionario y se alzó en armas contra Roma. Pero, en una sola batalla fue derrotado, muriendo él en ella.

¿Quiénes fueron los socios de Catilina? Gente rica endeudada, algunos ambiciosos como él, también los arruinados que esperaban beneficiarse con algún cambio, y no faltaron ni delincuentes ni libertinos.

            Catilina es el modelo del anti-político: Empeñoso para obtener sus propósitos, pero como dice Salustio: “de carácter malo y depravado”. Arriesgaba por temerario, simulaba y disimulaba para engañar a los demás acerca de lo que realmente apetecía.

            Con facilidad de palabra, pero de contenido embustero. Carecía de sabiduría y le sobraba elocuencia. Eficaz armador de jugadas políticas, pero mal funcionario. Preocupado de su propio bien, e imprudente de las consecuencias de su conducta sobre el bien común de la sociedad.

            Los ciudadanos deben ser cuidadosos en el acto de seleccionar a sus autoridades. Quien sólo es elocuente, pero carente de valores, decae en ser lo contrario a un político. Será un anti-político, un populista, un demagogo. Será, una vez más, otra frustración; será otro Catilina.

Hay que levantar al Perú, eligiendo bien, para que el anhelo sincero y profundo de nuestro pueblo sea realidad: Tener políticos legítimos, ocupados en la sabiduría y el arte de gobernar bien y de servir mejor.

 

Publicado en el diario “La Razón”, Lima, viernes 8 de agosto de 2014; pág. 6

viernes, 1 de agosto de 2014

Religión y Política


Religión y Política

SERGIO TAPIA T.



 

Nuestras Fiestas Patrias comenzaron el 28 con la Misa y Te Deum en la Catedral Católica, y concluyeron con el Día de Acción de Gracias organizado por la comunidad de denominaciones evangélicas.

            “Religión” viene del latín (“religare”), que significa re-ligar o re-unir. Sólo se restablece lo que antes estuvo ligado y se desunió por algo.

La “religión” es creencia que une al hombre con Dios, que es a quien se le debe la vida y todo lo que existe.

La “religión” enseña como conducirse para alcanzar la vida eterna, que no es la vida en este mundo. La finalidad religiosa radica en la inmortalidad, en otra vida que vendrá después de la existencia en este mundo.

            En cambio, la “Política” es para este mundo (así, con “P” mayúscula, tratando de elevarla de la ruindad debido a la ilegitimidad de su ejercicio). El objeto y fin de la “Política” es organizar y conducir a la persona humana, para que en armonía con otros y mediante el logro del bien común político, cada uno viviendo en sociedad pueda ser capaz de realizar los fines particulares que se proponga asumir y obtener.

La “Política” organiza una realidad compleja, y opera sobre las diversas partes de la misma: Las relaciones que las personas tienen entre sí; el orden jurídico que regula la conducta de las personas con los demás y con las cosas; el ejercicio de la autoridad por las personas que hayan asumido tal función, así como la obediencia cívica a la autoridad y a sus mandatos legítimos y razonables; la participación de todos para la realización del bien común político.

Queda claro, entonces: La “religión” es creencia y conducta para obtener la inmortalidad en otra vida, y la “Política” es conocimiento y conducta para vivir en este mundo. Pero, hay conexión entre ambas, pues, es la misma persona humana la que es un ser eminentemente religioso y esencialmente político. Es la misma persona humana la que debe ser coherente en su creencia y conducta religiosa, así como en su conocimiento y conducta política.

La vida eterna se gana o se pierde según cómo nos comportemos en esta vida. Por lo tanto, “la vida en este mundo” es lo que superpone la “religión” y la “Política”.

Hay innegable encarnadura entre “religión” y “Política”. Para muchísimos que creen que hay Dios, que creen lo que Dios habla y que al escucharlo creen que deben actuar de conformidad con la voluntad divina: Enderezando su propia voluntad (la santidad) y contrariando la voluntad perversa de otros (el martirio).

Temas arduos como el matrimonio homosexual y el aborto, son y serán espacios y dominios compartidos entre la “religión” y la “Política”, porque es el ser humano quien tiene inclinación natural para creer en Dios y, porque la persona humana es esencialmente un ser político.

 

Publicado en el diario “La Razón”, Lima, viernes 1 de agosto de 2014, pág. 6