viernes, 6 de julio de 2018

Rechazo a la confabulación de la Corte IDH - La Razón


Rechazo a la confabulación de la Corte IDH
SERGIO TAPIA T.

            La Corte IDH es un organismo de la Organización de Estados Americanos (OEA). La Corte IDH no es un grupo de poder, ni una trinchera de imposiciones ideológicas. Y, aunque lo parezca, no debería serlo. La Corte IDH es una función pública internacional, cuyos miembros deben de estar imbuidos con espíritu de servicio.
La Corte IDH ha de guardar la solemnidad de las formas jurídicamente establecidas en las normas de las que es subordinada: tratados, estatuto y reglamento. Para acceder a la Corte IDH se requiere cumplir requisitos. Son regla general, salvo puntuales excepciones: Que los procedimientos internos ante el Estado hayan sido agotados, que primero el ciudadano alegue protección ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la que arma el Caso hasta que en su oportunidad demanda al Estado ante la Corte IDH. El Estado no es piñata de los caviares camuflados bajo las togas de la Corte IDH.
Las Medidas Provisionales se adoptan si concurran circunstancias tales como: los casos de extrema gravedad y los casos de urgencia; y cuando sea necesario evitar daños irreparables a las personas.
No constituye daño irreparable, que el ciudadano ejerza su derecho de denunciar a funcionarios presuntamente prevaricadores, con base en la ley y ante autoridad competente señalada por ley previa. Tampoco, objetivamente, esa conducta de un ciudadano puede configurar daño irreparable.
Que un funcionario sea investigado en el Congreso, en un procedimiento de tres instancias, no es un caso de extrema gravedad o de extrema urgencia.
Pero, para la Corte IDH sí lo es, porque se trata de cubrir con manto de impunidad, a jueces que presuntamente prevaricaron en aras de los intereses de los ONGs pro ex-terroristas.
La connivencia entre algunos jueces, los de la Corte IDH y los de nuestro TC, para el beneficio de su estabilidad laboral y remunerativa en los puestos públicos que detentan, hasta el 5 de junio del 2019, genera desestabilización, porque: 1. Para todos los ciudadanos denigra el valor del habeas corpus, que preserva la libertad frente al abuso de los funcionarios, ya que sus sentencias se tornan inestables, porque con impunidad pueden ser modificadas; y obstruye el procedimiento de denuncia constitucional que cualquier ciudadano puede formular ante el Congreso, ya que por orden de la Corte IDH la sola investigación puede ser mandada al archivo.- 2. Para los marinos injustamente procesados, que debelaron el motín y toma de rehenes por los internos por terrorismo en la Isla-Penal El Frontón (18-19 junio 1986), la Corte IDH les niega los mismos derechos procesales que sí concede a los antiguos terroristas, pero no escucha a los militares quienes no tienen derecho a defenderse para luego tener que soportar larguísimos y arbitrarios enjuiciamientos en nombre de los DDHH en su país.- 3. Al Congreso Nacional les reduce las facultades que tiene, ya no podrá emprender investigación atendiendo las denuncias de ciudadanos a funcionarios infractores de la Constitución.- 4. A la República Peruana le resta legitimidad política representativa, pues, nuestra Constitución podrá ser modificada y derogada por cinco extranjeros.
¿Qué se puede hacer? Que el Congreso exija al Presidente de la República y a la Cancillería y al MINJUS, que el Caso TC-Congreso ante la Corte IDH sea conducido por la representación política y jurídica que el propio Congreso decida, relevando en su rol (no en sus cargos) a los funcionarios de ambos ministerios, para preservar la dignidad, las atribuciones y las facultades del principal poder del Estado.
No hay otro modo: ¡Rechazo viril a la Corte IDH; para que los denunciados por infracción constitucional sean investigados!

Publicado en el diario La Razón, Lima, viernes 6 de julio de 2018, p. 6

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Discernir los cambios culturales - La Razón


Discernir los cambios culturales
SERGIO TAPIA T.

            Vivimos en un tiempo de innovaciones que afecta la vida social. El ser humano tiene una naturaleza compleja, con dos dimensiones que con prudencia deben evitar no atropellarse en sus propias competencias naturales: La persona es un ser individual, y a la vez, es un ser social. La vida en plenitud consiste en vivir en el equilibrio de ambas dimensiones.
La persona tiene valor propio, por ser único e irrepetible, no puede ser sustituida. Pero, requiere convivir con otros, porque es el modo de enriquecerse y de alcanzar su realización personal.
En los últimos 100 años se ha modificado el patrón cultural de nuestra sociedad, porque se han promovido cambios políticos, sociales, culturales y económicos.
Cambios políticos: Desde hace 100 años casi no hay monarquías como formas de gobierno, el sistema democrático se ha impuesto como “la forma” de gobierno requerida en las relaciones internacionales. Sin embargo, la centuria pasada fue escenario de los más perversos sistemas totalitarios, como el comunismo y el fascismo.
Cambios socio-culturales: La cultura es lo que el hombre edifica transformando la naturaleza o construye idealmente de espaldas a lo real. La cultura son conocimientos y son valores jerárquicamente ordenados. La ciencia es un campo propio de la cultura, pero la ideología es la anti-ciencia. Hoy vivimos en una saturación ideológica.
Cambios en la economía: La economía es de tres factores naturaleza/trabajo/capital, los que exigen interrelacionarse con la debida observancia de la Justicia, para poder preservar cada factor y poder promover sus interrelaciones con justa reciprocidad en el intercambio económico. Es decir, no puede destruirse el orden de la ecología porque se debe trabajar o se requiere realizar empresa. Tampoco puede maltratarse al factor trabajo, porque el factor capital impone reglas impropias. Ni puede impedirse el despliegue económico, porque el Estado se interpone como intérprete del factor laboral o se adueña de los recursos naturales.
Estamos inmersos en una centuria abordada por multitud de cambios, cuya aceleración produce cierta imprevisibilidad. Lo que puede dar lugar a alguna confusión para discernir lo que es correcto cambiar y lo que es necesario mantener y preservar.
Uno de los cambios culturales impropios, por aberrante, es ocultar la naturaleza de la persona determinada por su sexualidad. Hay una quiebra de la ecología humana, cuando se promueve la falsa idea de que el ser humano tiene género y no sexo.
En la especie humana, el género es uno sólo, es el ser humano. Su sexualidad es lo que lo distingue en varón o mujer. No hay otra alternativa. Cultivar que el ser humano puede asumir algunas conductas prestadas de un rasgo sexual y otros rasgos del sexo opuesto, para configurar una novedosa especie, regulada por la imaginación irrefrenable. Se atomizó la promoción de lo homosexual y lo lésbico, y hoy se cuentan más de 120 posibilidades de disfrazar bajo la nomenclatura “género”, una odiosa como pervertida desnaturalización del ser humano.
Rasgo cultural de nuestro tiempo es inclinarse a tolerar todo lo novedoso por la novedad misma, aunque arrase valores y principios sustanciales. La estabilidad de la identidad ha cedido en admitir lo amorfo y lo desconfigurado. Ello genera una subversión de valores, que se expresa en que los delitos de ayer son los derechos humanos de hoy. Por el relativismo circundante, la verdad no interesa, sino la opinión. Y, la historia ya no es relación sistematizada de hechos, sino la versión idealizada de una propuesta subjetiva.
El vocablo “género” no es propio de la persona humana, lo dice la Real Academia Española. Si es perversión del lenguaje ¿por qué los textos educativos deben enseñar contra las reglas del idioma, con el “enfoque de género”?

Publicado en el diario “La Razón”, Lima, viernes 29 de junio de 2018, p. 6

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martes, 26 de junio de 2018

Justicia y Derechos Humanos - La Razón


Justicia y Derechos Humanos
SERGIO TAPIA T.

            Dos acontecimientos nos invitan reflexionar sobre dos conceptos que deberían estar relacionados: Justicia y Derechos Humanos. Los 32 años de la debelación del motín armado de internos por terrorismo en la Isla-Penal El Frontón y la reciente Resolución de la Corte IDH sobre el indulto humanitario constitucionalmente otorgado a un condenado hasta cumplir 94 años, que ya estuvo más de 10 años preso.
            La judicialización persistente de los sucesos en El Frontón, a lo largo de más de tres decenios, persigue condenar la legitimidad de la decisión del Estado democrático para rescatar rehenes y restaurar el orden, en la principal cárcel para presos por terrorismo, tras sus primeros cinco años de crímenes.
            La Justicia es valor y es virtud. Es cualidad y es conducta. La Justicia reposa en la noción de lo que es el bien. Y, necesariamente exige comprender lo que es el mal. Para hacer solo el bien y evitar siempre el mal.
Para Santo Tomás de Aquino, siguiendo a Aristóteles, la Justicia es practicar buenas costumbres. Por ser virtud, podemos calificar: Es justo, es injusto.
Es necesario valorar, en términos de Justicia, todo lo que debe ser armonizado en las relaciones Tal relación de padres a hijos ¿es justa o hay injusticia de uno para con los otros? Quien ejerce autoridad (política, policial, administrativa, judicial, etc.) ¿es justo o es injusto, en su comportamiento como autoridad?
            La Justicia ilumina la conducta humana, permite que la persona se conduzca respetando el bien de los demás. Todo lo que dificulte la Justicia, la distorsione o la obstruya, es causa del mal.
Lo que produce la ausencia de Justicia en las relaciones humanas, es la ideología. Porque tiene eficacia para motivar conductas incorrectas y pervertidas, porque trastoca las relaciones personales, y provoca el mal al otro.
            Con claridad conceptual Santo Tomás de Aquino afirma que Justicia es dar a cada uno lo suyo: repartiendo igual (justicia equitativa), según las necesidades o los méritos (justicia distributiva), y cumpliendo lo convenido (justicia conmutativa).
            Tengo fundadas dudas si la Corte IDH es capaz de decidir en términos de justicia, debido a su trayectoria en los últimos 30 años. Las personas que en ella ejercen funciones, ostentan gravosas hipotecas ideológicas, que los inclina sistemáticamente a proteger cualquier manifestación revolucionaria (hasta el terrorismo), conspirar contra el orden que naturalmente rige personas y sociedades (hasta la subversión moral), socavar soberanías políticas y el derecho internacional público (hasta el anarquismo).
            Sufrimos una gravísima contaminación de los derechos humanos. Lo que origina vulnerabilidades para la vida de las personas en sociedad. Hay un desplazamiento del bien común y una inflación de derechos subjetivos individualistas.
            Con la resolución de 37 páginas, sobre el indulto a Fujimori, la Corte IDH quebranta la independencia de las autoridades del Estado que evaluarán la legalidad del indulto. La Justicia está ausente de esa Resolución de los DDHH, ha sido sustituida por aquel instrumento avasallador del “control de convencionalidad”.
Estamos presenciando la ideologización impuesta desde la Corte IDH, esa falsa autoridad a la que lamentablemente se rinden los espíritus serviles y de la que se sirven sus cómplices ideológicos.

Publicado en el diario “La Razón”, Lima, viernes 22 de junio de 2018, p. 6

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lunes, 18 de junio de 2018

¿DDHH para encubrir tropelías?


¿DDHH para encubrir tropelías?
SERGIO TAPIA T.

            La reciente aprobación del Proyecto de Ley para instaurar el aborto sin restricción alguna, en Argentina, a la sola solicitud de la gestante, pagado por el presupuesto público, cuya atención será atendida en un máximo de cinco días y con amenaza de sanción penal a los médicos para impedirles ejercer la objeción de conciencia por sus principios morales o religiosos: Se ha consumado alegando que es un derecho de la mujer desalojar al ser humano que anida en sus entrañas. Pero, al abortado, ningún derecho, ningún tutelaje.
            Con ese tipo de leyes, habrá países que engrosarán el menú de plaza turística para prestación de singulares servicios, en este caso, el aborto fácil y gratis. Se sumará a la cartilla del turismo mundial que busca matrimonios y divorcios relámpagos, legalidad para vientres de alquiler, como para el vicio del juego, la explotación de adolescentes y niños para prostituirlos, así como el libre consumo de drogas y hasta el derecho exigible al Estado para que les administre la dosis cotidiana.
Vivimos un cambio de época, cuyos grandes rasgos fueron trazándose a lo largo de esa centuria cínica que fue el siglo veinte. En la que se dedicaron a cantar la paz entre los pueblos, la prosperidad de las naciones y el amplio desarrollo social y económico humano. Pero sin ninguna eficacia. Resultando el único siglo de la Historia con dos guerras mundiales en una diferencia de 20 años, de centenares de conflictos localizados, de terribles guerras revolucionarias y de sangrienta actividad terrorista ideológicamente motivada.
Siglo de persecuciones religiosas con alta mortandad, que no cesan y que se extienden por todos los confines. Siglo del que la democracia no tiene que enorgullecerse, pues la mitad del mundo vivió subordinado a la crueldad de los dictadores comunistas y nazi-fascistas. Siglo para lamentar la mucha estafa moral y la poca veracidad, en el que sistemáticamente se atropelló sutil como cínicamente.
El siglo XX fagocitó, por ideología y pasiones irracionales, a 130 millones de seres humanos mediante guerras promovidas, delincuencia impune, estimulación del aborto y la eutanasia.
Ese es el “terreno” sobre el que se edifica nuestro siglo XXI. Pisamos sobre suelo pantanoso, fruto de la ruindad humana, saturado de vicios, carente de élites culturales y de liderazgos éticos. Por eso, nada nos debe sorprender. Lo de Argentina, no tenemos derecho a quejarnos, no deben haber lamentos.
Debemos erguirnos, como buenos batalladores. Seguir luchando con más brío. Y, así esperar que en el Senado termine bien, lo que tan mal empezó en Diputados.
Pero, los oleajes salpican. Algo llegará a nuestras orillas político-culturales. Porque similares ideologizados y extraviados morales pululan por aquí. Sufrimos una sobreproducción de desorientados pasmarotes, que son fáciles prosélitos de cualquier argumento novedoso. Que no se resisten a ser conducidos como hombres-masa, que son fáciles presas de un sistema de estímulos psico-activadores, que de seguir con vida Pavlov, se hubiera regocijado por la validación de sus experimentaciones en tan gran escala social.
Estamos obligados de cuidar nuestro hogar nacional. En esto somos insustituibles. No hay quien nos reemplace. Tenemos el deber de asegurar eficacia en nuestra acción. Superando egoísmos liliputienses, y fortaleciéndonos en torno a lo que nos une.
Para la restauración moral y político-social, que el Perú hoy nos reclama, todos siéntase convocados, nadie es discriminado.
Pero, quien se crea limpio para tirar piedras de discordias, e intente quebrantar la militancia en la unidad por el interés común, su actitud lo autoexcluye.

Publicado en el diario “La Razón”, Lima, viernes 15 de junio de 2018, p. 6

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sábado, 9 de junio de 2018

¿Por qué tener héroes? - artículo La Razón


¿Por qué tener héroes?
SERGIO TAPIA T.

            Ayer, 7 de junio, observaba a uno de mis nietos ingresar al nido, portaba en sus manitos la bandera del Perú.
Ayer fue 7 de junio, me preparé leyendo en la víspera los acontecimientos en torno a la batalla del Morro de Arica, suceso de hace 139 años, cuyos protagonistas viven en nuestro recuerdo de generación en generación, los honramos y no los olvidamos.
Los héroes son faros que ayudan a caminar el presente y el futuro. Ellos iluminan con las virtudes de las que fueron sus portadores. Valores son lo que nos falta, en estas horas de crisis moral que padece nuestra sociedad.
            Vivimos en una sociedad en la que los cónyuges asesinan o lesionan a sus parejas, los padres envenenan a sus hijos, las autoridades son corruptas o ineficaces, los profesores son subversivos, los empresarios estafan y los trabajadores entre la deshonestidad y la irresponsabilidad son revolucionarios, se mancilla la inocencia de los niños por quienes deben preservarla y vivimos asediados por los que nos respetan nada ni a nadie.
            La sociedad está en constante cambio, porque las personas cambian: Porque crecen en etapas psicológicas o porque vienen nuevas vidas. Por ello, constantemente hay que cultivar valores y hay que sembrar virtudes, como también extirpar vicios y corregir defectos.
La generación histórica que descuide esa tarea, producirá una grave defección, incurrirá en deslealtad por no guardar la secuencia de tiempos responsables que la dinámica del cambio social exige.
Hoy vivimos las consecuencias de un grave desajuste generacional. Que se expresa por la vertiginosa extensión de admirar cualquier veleidad. Padecemos de papanatismo colectivo, fácilmente se nos engaña, cándidamente muchísimos se subordinan y con demasiada candidez muchos otros se encandilan por cualquier oferta y ante cualquier persona.
Es una crisis de anomia social, de pérdida de identidad a escala de alto impacto social. Es tan patente con sólo tener a la vista los resultados electorales de los últimos diez quinquenios, al constatar la carencia de élites, por la falta de calidad de nuestros dirigentes que produce orfandad socio-político-cultural, por la nula existencia de prohombres porque no hay a quien imitar, por la estafa de nuestro sistema educativo sin alternativa eficaz y por el cinismo de la mayoría de las campañas de prensa.
Aristóteles afirmaba que la virtud resplandece en las desgracias. Por eso, los hombres que portan virtudes son nuestra gran herencia. En ellos podemos aprender cultivar los valores y actuar en consonancia con ellos.
Quienes fueron capaces de vivir asimilando el bien y forjando en su interior las virtudes que dieron fuerza a su conducta, los reconocemos como héroes, por ser dignos de imitar, porque testimoniaron honradez hasta el sacrificio personal. Así eran y así fueron Francisco Bolognesi y Alfonso Ugarte, como los demás defensores del Morro de Arica de nuestro Ejército. Así era y así fue Juan Guillermo Moore y los demás miembros de nuestra Marina que combatieron en tierra.
            Para superar la grave crisis moral en la que nos debatimos, retomemos el camino que cándidamente rechazamos por superficialidad. Recuperemos el cabal conocimiento de nuestra Historia, reasumamos nuestra conciencia Patria, contemplemos nuestros deberes de cara a la Nación, asumamos virtudes y valores, dejemos de ser hedonistas, busquemos el bien común, sirvamos con sentido de responsabilidad social e histórica; creamos en Dios y portemos valores trascedentes.
No hay otra manera de superar la crisis ética de escala social que nos afecta. El camino ya lo señalaron nuestros héroes y nuestros santos. Ambos sirven de norte para la restauración moral y la transformación integral de la Sociedad y el Estado.

Publicado en el diario “La Razón”, Lima, viernes 8 de junio de 2018, p. 6

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sábado, 2 de junio de 2018

El género no es sexualidad humana - La Razón


El género no es sexualidad humana
SERGIO TAPIA T.

Que el género no es la sexualidad humana, no sólo consiste en hablar correctamente el castellano, que por mandato contenido en el artículo 48 de la Constitución, es el idioma oficial del Perú. Sino que también está en la principal fuente de los derechos de la mujer, como lo es la “Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer” de 1979, y que forma parte de nuestro derecho nacional, a tenor del artículo 55 de nuestra Constitución Política.

            Mucho se emplea la frase “enfoque de género” como si fuese sinónima de la expresión “igualdad de entre el varón y la mujer”. Pero no es así.

            El Artículo 1 de esa Convención de 1979, cuya finalidad es eliminar la discriminación contra la mujer en todas sus formas, consigna, textualmente lo siguiente:

“la expresión “discriminación contra la mujer” denotará toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo”

            Poderosos fundamentos exigen proscribir el uso de la palabra género, para que sea aplicada a la mujer.

Primero, por propio respecto a las damas, porque la Real Academia Española, en el 2012, adoptó por unanimidad la regla lingüística señalando que “género” es inaplicable al ser humano, ni al hombre ni a la mujer. Porque, las personas humanas no tienen género sino sexo. Y, precisando que “género” tienen las cosas o es de uso gramatical. Entonces, se deduce que si aplicar la palabra género, es la peor ofensa a un ser humano, resulta preguntarse: ¿Por qué tanta insistencia de los sectores pro LGTBs aplicando la palabra género, para expresar su igualdad con el varón? Pues, no hay otra respuesta que un interés de grupo, para ingresar de contrabando con el término “género” para indicar una tercera opción entre el varón y la mujer, que no es de naturaleza neutral, ni neutra.

Segundo, la referida Convención de 1979, que protege a la mujer de toda forma de discriminación, en su artículo 1 también se afirma que la mujer está protegida de manera multidimensional:

“el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera.”

            En suma, las autoridades del Estado tienen el deber de ser observantes de la Constitución, la que en su art. 48 dispone que el castellano es el idioma oficial. Por lo tanto, el Poder Ejecutivo mediante los ministerios sociales deben cuidar de no utilizar palabras no admitidas en el buen uso del idioma oficial. De lo contrario, estarán incurriendo en infracción constitucional, lo que da mérito a su correspondiente sanción. Y, el Poder Judicial debe evitar hundirse en este fango ideológico que se expresa con el término “justicia de género”.

Publicado en el diario “La Razón”, Lima, viernes 1 de junio de 2018, p. 6

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sábado, 26 de mayo de 2018

Inconstitucionalidad de los matrimonios homosexuales - La Razón


Inconstitucionalidad de los matrimonios homosexuales
SERGIO TAPIA T.

Algunos sostienen que la legalización en el Perú del matrimonio homosexual, requerirá tan sólo la modificación del artículo 234 del Código Civil que lo regula como “la unión voluntariamente concertada por un varón y una mujer”. Afirmando estos que a nivel constitucional no hay exigencia de heterogeneidad sexual para los contrayentes, según su lectura del artículo 4 de la Constitución, que se limitaría para ellos, a expresar que el Estado promueve el matrimonio, y que “La forma del matrimonio y las causas de separación y de disolución son reguladas por la ley”. Insistiendo en su equivocada apreciación de que el matrimonio es para heterosexuales y homosexuales.
El planteamiento es aventurero e ideológicamente interesado, y no es constitucional si tan solo se leyeran los dos siguientes artículos: el 5° y el 6°.
El artículo 5° reconoce el régimen de la propiedad conyugal en común, que es la sociedad de gananciales, para que pueda ser aplicado a una figura que no es matrimonial: “La unión estable de un varón y una mujer, libres de impedimento matrimonial, que forman un hogar de hecho”.
Si la el matrimonio en la Constitución hubiese sido concebido con miras a permitir que sean contrayentes los homosexuales. La redacción de este artículo 5 no hubiera exigido que la unión de hecho sea sólo para varón y mujer; ya habría insinuado lo que hoy se vende como la “unión civil”, o sea, esa falsificación del nombre del matrimonio para su aplicación a los homosexuales.
Una lectura objetivamente comprensiva de los artículos 4 y 5 de la Constitución, conducen a interpretar que el matrimonio, para la Constitución Política del Perú, es entre un varón y una mujer.
De otro lado, el texto constitucional es reiterativo de que el matrimonio sólo es para varón y mujer, con el artículo 6, que precisa los alcances del Estado en política de población al señalar “como objetivo difundir y promover la paternidad y maternidad responsables” y establecer que “reconoce el derecho de las familias y de las personas a decidir”.
Es decir, constitucionalmente se prescribe que el matrimonio tiene un fin procreativo, del que de por sí carecen las parejas homosexuales.
Sin embargo, el aventurerismo jurídico de ciertos grupos de intereses, golpea publicitariamente con constancia, para introducir el matrimonio gay en nuestra Patria.
Tanto el Poder Ejecutivo y el Parlamento, deben tener presente la solemne declaración de compromiso que obliga a todas las instituciones estatales, incluyendo al díscolo Tribunal Constitucional, y al que ideológicamente encarna el polémico Presidente del Poder Judicial y su comisión anticonstitucional promotora de la justicia de género. Ellos deben repasar el artículo 233 del Código Civil: “La regulación jurídica de la familia tiene por finalidad contribuir a su consolidación y fortalecimiento, en armonía con los principios y normas proclamados en la Constitución Política del Perú.” Y, así, cesar con maquinar su debilitamiento.
Los funcionarios del Estado deben entender, con diccionario en mano, que “consolidar” es dar firmeza y solidez a la familia, que incluye el matrimonio. Fortalecer también significa “volver a juntar lo quebrado o roto para que quede firme”.
Si los funcionarios del Estado hablaran en castellano, como lo ordena el artículo 48 de la Constitución, dejarían de usar la palabra “género” para referirse a los seres humanos. Hablarían con propiedad, usando la palabra sexo. Tal como así lo ha prescrito desde el año 2012, la Real Academia Española.
El problema no es si la “ideología de género” existe o no. El problema es usar la palabra “género”.

Publicado en el diario “La Razón”, Lima, viernes 25 de mayo de 2018, p. 6

viernes, 18 de mayo de 2018

El rol estatal y la violencia - La Razón


El rol estatal y la violencia
SERGIO TAPIA T.

            La violencia es la reacción irracional de, quien presa del enfado se irrita incontroladamente, estimulándose a sobrepasarse del control que debería tener sobre sus actos, causando el mal a otro. Es una respuesta agresiva, que daña, hiere o lesiona, y hasta mata. Es un estado pasional, estimulado por el odio o la irritación desmedida, que incita sin límites a toda clase de transgresiones. Para Dante Alighieri, es un deseo de obtener justicia pero pervertido por la venganza o el resentimiento.
            Para medir lo extendido de la violencia que anida entre nosotros, basta observar a los conductores de vehículos que, inamistosos con todos, abusan de palabra y de obra inobservando la cortesía y la urbanidad, e incumpliendo las reglas de tránsito.
            Los estudios sobre la violencia del ser humano se remontan a los clásicos griegos, quienes con afán se volcaron a conocer al hombre mismo. La ira es vicio capital, fuente de graves perturbaciones de conducta. El avance de las ciencias revela que la ira produce cambios psicológicos y biológicos, y afecta la moralidad de los actos humanos. La ira es el descontrol de todo el ser.
La violencia, el abuso y la crueldad están muy extendidas en nuestros días, afectando el matrimonio, la familia, las relaciones laborales y la vida social.
Estamos sumidos en un relativismo que reduce lo sustancial a algo opinable. Lo que produce el imperio del libertinaje y la amoralidad de los actos humanos. Con consecuencias como la pérdida de la noción del mal, la carencia del concepto objetivo del bien y de lo bueno; así como, el extravío de intentar lo que no debe ser permitido ni tolerado.
            No es “la” solución reformar leyes penales. Es imprescindible rescatar al hombre mismo. Porque la persona es la llamada a conocer, comprender, respetar y cumplir la ley.
            En los últimos cinco años se han emprendido cuatro grandes reformas penales, incrementando significativamente las condenas. En promedio, una reforma cada año y dos meses. Todas se propusieron “erradicar” la violencia. Ninguna de las tres primeras ha logrado extinguirla, y ni siquiera disminuirla. La última está por concluir su proceso de formación y promulgación.
En el 2013, mediante la ley 30068, se promovió la erradicación de la violencia contra la mujer. En el 2015, con la ley 30364, se reguló la protección penal contra el feminicidio y en pro de la integridad familiar. En el 2017, mediante el Decreto Legislativo 1323, el Poder Ejecutivo sumó a lucha contra la violencia el agregado de “la violencia de género”. La semana pasada se aprobó un proyecto de ley elevando las condenas por violencia familiar.
Esa expresión, “violencia de género”, porta un significado ideológico y por lo tanto distorsionador.
Desde el 2012, aplicar la palabra “genero” a los seres humanos está semánticamente proscrito por la Real Academia de la Lengua (RAE), en razón de que las personas tienen sexo (varón y mujer), y no son clasificables por género (masculino, femenino y neutro).
            Muchas de las autoridades políticas y la burocracia estatal, deberían repasar castellano, para que se abstengan de emitir planes y programas cargados de barbarismos, incorrecciones lingüísticas y vocablos impropios, como lo es el uso del “genero” para aplicarlo a los seres humanos.
Para respetar la prescripción constitucional que el castellano es el idioma oficial de la República, nuestros funcionarios deben ser cuidadosos en el hablar y el escribir bajo las reglas del castellano, lo exige el artículo 48 de la Constitución.

Publicado en el diario “La Razón”, Lima, viernes 18 de mayo de 2018, p. 6

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viernes, 11 de mayo de 2018

A la Antártida con la Marina - La Razón


A la Antártida con la Marina
SERGIO TAPIA T.

            La Antártida o la Antártica es considerado continente desde el siglo IV antes de Cristo, como se verifica en Aristóteles mediante su “Meteorológicos”, obra de geofísica que motivó el interés de Santo Tomás de Aquino para comentarla en texto propio, en el siglo XIII de la Cristiandad (antes del descubrimiento de América en el siglo XV).
            En la Antártida se ubica el Polo Sur. Su nombre deriva del griego, indicando el lugar de la tierra opuesto (“an”) al Ártico o Polo Norte. Este antecedente remoto de su existencia, influyó en los cartógrafos para considerarlo en los mapas de navegación, muchos siglos antes de su descubrimiento y exploración. Aunque es el último lugar de la tierra en el que el hombre se ha hecho presente.
            Hace 30 años, en 1988, llegó la primera expedición peruana a bordo del buque de investigación científica “Humboldt”, operado por el IMARPE con tripulación de marinos de guerra. Por supuesto que sobran motivos para rememorarlo, de ahí que nuestra Marina de Guerra del Perú exhibe hasta el próximo 25 de mayo la muestra fotográfica “El Perú en la Antártida: 30 años después” (en la Sala de Arte Moderno de Larcomar), que no puede dejar de espectarse.
            El Perú es antártico por historia, por clima y por biología, y nuestra institución naval, sabe apreciarlo y difundirlo.
            Para quienes desdibujan al Perú idealizándolo miopemente al negar su mestizaje de continuidad histórica entre lo Inca y lo Hispano, y creen que hay un salto histórico-cultural desde el asesinato de Huáscar el legítimo Inca, por el invasor Atahualpa que nunca llegó a ser coronado Inca en el Cuzco. Esta corriente indigenista brinca del 1533 al 1820. Porque quiere desconocer el ingrediente de la peruanidad asentado durante los 300 años que se fraguó el mestizaje cultural con los elementos hispánicos de nuestra cultura nacional. El indigenismo anti-hispanista es equivocado por cercenar uno de los elementos característicos de la peruanidad: el ingrediente religioso. Que se expresa en los “santos peruanos” como la criolla Santa Rosa de Lima o el mulato San Martín de Porres, así como en la participación popular en las procesiones del Señor de los Milagros con origen en la comunidad angoleña del siglo XVII.
            El Perú es nación mestiza, con elementos pre-hispánicos y cristianos, y de ahí recogemos los precedentes históricos que otorgan derechos antárticos al Perú de hoy. Diversas expediciones marítimas partieron del Callao, como en 1567 (a los 32 años de la fundación de Lima) la primera expedición al Sur de Océano Pacífico con intención de arribar a la “Tierra Desconocida del Sur”, bajo el comando de Álvaro de Mendaña, aunque las exploraciones marítimas lo condujeron a las islas Salomón, Guadalcanal y muchas otras. En 1600 (al concluir el Siglo XVI), zarpó la Armada del Mar del Sur bajo el mando de Gabriel de Castilla, con un fin punitivo contra piratas holandeses, arribando a las actuales islas Shetland del Sur en la Antártida. En 1606 sale una armada al mando de Pedro Fernández de Quiroz, para tomar posesión de todas las tierras hasta el Polo Sur.
Estas expediciones emprendidas desde el Nuevo Mundo hacia la Antártida tuvieron eco en la Península europea, en los versos “Canto de Caliope” de Miguel de Cervantes, en 1615.
Consta también, en 1780, por José Gabriel Condorcanqui al asumir como Tupac Amaru II el juramento como “Rey del Perú, San Fe, Quito, Chile, Buenos Aires y Continentes de los Mares del Sur”.
Tenemos, pues, mucha historia que nos vincula con la Antártida, y que nuestra Marina de Guerra sabe cómo preservarla diestramente. Porque, desde 1988 realiza expediciones anuales, con el BIC “Humboldt” construido por la industria naval peruana (SIMA), y desde este último verano de 2018 ha  reemplazado con la nave oceanográfica polar BAP “Carrasco”.
Así, con nuestro Poder Marítimo aseguramos la presencia del Perú en la Antártida mediante la base científica que en el 2013 fue visitada por el presidente del Perú, y preservando las garantías jurídicas del tratado antártico del cual el Perú es uno de los 28 Estados consultivos con derecho a veto.

Publicado en el diario “La Razón”, Lima, viernes 11 de mayo de 2018, p. 6

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lunes, 7 de mayo de 2018

Imposición de la justicia de género - La Razón


Imposición de la justicia de género
SERGIO TAPIA T.

Decíamos que la lengua castellana, regulada en su morfología y sintaxis por la Real Academia Española y las Asociaciones de Academias de decenas de países iberoamericanos, ha sido reemplazada por un habla originada en la más sórdida profundidad de los complejos ideológicos.
He constatado documentación de ministerios como el de Justicia y Derechos Humanos, y se escuchan anuncios desde el Poder Judicial, del intento de practicar una profunda transformación lingüística, por considerarse que tal como hablamos, expresamos discriminación por razón del sexo, en desmedro de la visibilización de la mujer, y en abono a la sobre exposición universal masculina.
El problema que está ocurriendo en el Estado es que al dejar de expresarse en castellano, contrarían e incurren en infracción al artículo 48 de la Constitución, que regula el idioma oficial del Perú, estableciendo que es el castellano.
Pues, el uso y la regulación de dicho idioma castellano, reposa en las decisiones de la Real Academia de la Lengua y en la Asociación de Academias correspondientes de cada país iberoamericano.
Y, curiosamente, todas ellas, sobre el tema de la discriminación sexual en el idioma por el empleo universal del masculino para involucrar los dos sexos -femenino y masculino-, tienen conclusiones totalmente diferentes y contrarias a quienes sostienen las posiciones ideológicas de “género”.
Para los lingüistas hay un acuerdo general respecto a que no es discriminador contra la mujer que en el castellano, así como en otras lenguas, se opte por el uso marcado del masculino, para designar los dos sexos.
En el libro de José Martínez “El lenguaje de género y el género lingüístico”, se califica de “déspotas éticos”, a quienes sin autoridad alguna en materia lingüística, califican de discriminador el uso genérico del masculino para abarcar al sexo femenino.
Es de lástima que en el conjunto de nuestros jueces que pertenecen al sistema Republicano democrático, algunos de ellos se hayan embriagado con la ideología del “género”, y han derivado en déspotas éticos. Y, que si continúan en esa dirección, incurrirán en infracciones contra el referido artículo 48 de la Constitución sobre el castellano como idioma oficial del Perú.
Las altas autoridades del Poder Judicial, y los Ministros de Estado en los sectores de su competencia, deberían revisar con qué idioma se escriben las sentencias y resoluciones, y los documentos del Poder Ejecutivo,
Y, de insistir en sus afanes la malhadada Comisión de Justicia de Género, instalada erróneamente en la Corte Suprema; habrá de requerir a las más altas autoridades del Poder Judicial, que inviten a los jueces comprometidos en ello, a cesar en afanes ideologizados y dediquen su tiempo a la función jurisdiccional que les corresponde, cuya productividad es descuidada a causa de impropios menesteres.

Publicado en el diario “La Razón”, Lima, viernes 4 de mayo de 2018, p. 6

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sábado, 5 de mayo de 2018

"Justicia de Género" y extravagancias judiciales - La Razón


“Justicia de Género” y extravagancias judiciales
SERGIO TAPIA T.

Todavía el país no se acostumbra a soportar que los jueces dediquen su tiempo laboral a temas que están fuera de lo que les corresponde obrar como tales.
Hay fundada indignación, por la bajísima productividad de los servicios de justicia que la ciudadanía debe de tolerar. El Poder Judicial no es capaz de atender la demanda de sus servicios, carece de prontitud, y si hace algo muchas veces es poco transparente por ausencia de honestidad.
En nuestra administración de justicia hay sobreabundante desidia que genera incumplimiento negligente. En ocasiones los trámites “caminan”, en virtud del compadrazgo bajo cuya sombra surgen “servicios especiales”. Y, no podemos omitir el abismo de la corrupción, cuyos niveles son de metástasis.
Nuestro Poder Judicial reencarna al titán Cronos, porque las malas prácticas devoran a cuantos ingresan al servicio judicial, salvo honrosas excepciones.
En este contexto no es grato el insistente perifoneo del Presidente del Poder Judicial. A quien no se le ve que inste al sector del Estado confiado a su responsabilidad, para que produzca, y produzca bien. Sino, con su peculiaridad el Presidente del Poder Judicial, expresa opiniones fuera de la órbita de sus responsabilidades de judicatura, y hasta en afectación a lo que es la celosa esfera de la autonomía y libertad de conciencia de los jueces. Como cuando opinó desgarbadamente en favor de una de las partes, en un litigio que aún –hasta la fecha– no ha sido resuelto por la sala suprema que exclusiva y excluyentemente conoce del caso, sin que él sea el juez natural.
En la semana que va, Duberli Rodríguez se ocupó de razonar sobre las bondades de tener un Parlamento con dos cámaras, en lugar de continuar con el actual diseño unicameral.
Pero, qué le importa al presidente de todos los jueces distraer su atención en hablar de cómo debería ser la transformación del Estado y cómo debería ser en otro Poder del Estado ajeno totalmente al suyo. En contraste, no lo escuchamos -desde que asumió el cargo-, hace un año y cuatro meses, alguna idea reformadora para superar tantos males que sufre el Poder que él preside, y que a tantos ciudadanos mortifica su inoperancia.
Y, en ese contexto, también, en esta semana salió fuera de la cancha jurisdiccional, la juez suprema Elvia Barrios, que ya hace un tiempo se inclinó a presidir una ilegítima iniciativa, la “Comisión de Justicia de Género”. Curiosamente ella fue contrincante electoral de Duberli Rodríguez, quien ganó la presidencia del Poder Judicial. Es decir, la Dra Barrios Alvarado es una vocal suprema que ha mostrado una primera inclinación para asumir la presidencia de este Poder del Estado, y podría intentar insistir en esta apetencia.
Volvamos a la malhadada iniciativa de la “Comisión de Justicia de Género”. La que desde su nombre, “Género”, contradice el idioma castellano, porque la Real Academia de la Lengua el 1 de marzo del 2012 aprobó por unanimidad un documento sobre el uso de ese término, estableciendo que las personas tienen sexo, pero las cosas y las formas gramaticales son las que tienen género. Por lo que no es gramaticalmente correcto aplicar la palabra género, para distinguir varones y mujeres.
Resulta entonces que, nuestros jueces ya no hablan castellano, y administrarán justicia “de género”. Eso significa que emitirán resoluciones con infracción al artículo 48 de la Constitución, que establece que el idioma oficial es el castellano. Idioma cuyo uso y regulación reposa en la Real Academia de la Lengua y en sus Academias correspondientes de cada Nación de Iberoamérica.
Se requiere un curso de gramática castellana a los jueces de esa infeliz iniciativa de la “Justicia de Género”.
Ya volveremos sobre esto.

Publicado en el diario “La Razón”, Lima, viernes 27 de abril de 2018, pág. 6

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domingo, 22 de abril de 2018

La Cumbre Presidencial intrascendente - La Razón


La Cumbre presidencial intrascendente
SERGIO TAPIA T.

Suena contradictorio que algo denominado “cumbre” (o sea, lo máximo); haya devenido en intrascendente, porque carece de la importancia debida. Es un tema para reflexión, por qué va de menos en menos, que una reunión de todos nuestros jefes de gobiernos de las Américas, no constituyan foco de la atención ciudadana.
El documento suscrito por los representantes de los Estados partícipes, el “Compromiso de Lima” del 14 de abril, adolece de gran y grave omisión: No hay pedido de perdón a los pueblos de las Américas por la corrupción de los funcionarios de los Estados, que los reunidos representaban.
Además, el documento, introduce temas ajenos al objeto de la reunión, como lo es la ideología de género, que es puesto como valor transversal de toda la lucha contra la corrupción. Como si la corrupción moral que de esa ideología emana, fuera antídoto contra la corrupción en sus diversas expresiones que de ella se deducen.
Hubo una sombra de esa ideología de género desde los prolegómenos de la reunión. El símbolo, un mapa continental, era multicolor, a semejanza de la bandera que patrocinan los grupos LGTB (y demás letras). Se impusieron los “baños neutros” en la oficina estatal de distribución de las credenciales para los asistentes de la reunión, y en el hotel donde se reunieron para las deliberaciones previas. Que se haya decidido esto es un desatino, precisamente, en una reunión presidencial en la que no hay ninguna presidenta mujer en América Latina, por lo que la aplicación de los baños de Popolizio (nuestro canciller), significó una insinuación a favor de lo LGTBita, más que de igualdades feministas.
La OEA ha creado una Secretaría Permanente, con el objeto de organizar de tiempo en tiempo estas “cumbres presidenciales”. Lo que implica todo lo que conlleva una oficina pública internacional, presupuestariamente hablando: remuneraciones de funcionarios, sueldos de empleados, gastos de mantenimiento de oficina, atenciones sociales, viajes y viáticos en hoteles de primera. El dinero que lo solventa sale de las cuotas de los Estados, que a su vez responden a los impuestos que pagan los pueblos de América.
Algo anda mal en los formatos, que desorganizan los encuentros. Hay una innegable distancia entre los pedidos de la sociedad civil y la adopción de las decisiones presidenciales. Porque las reuniones ciudadanas de aportes y contribuciones para perfeccionar la visión de las realidades sociales, son realizadas en vísperas de las reuniones presidenciales, lo que les hace perder eficacia, por falta de tiempo para trabajar su incorporación a los textos presidenciales que se suscriben.
Lo que sí fue acertado por parte del Perú, fue la defenestración de PPK como presidente, pues, su conducta que provocó su renuncia frente a la opción de la declaración de vacancia, desentonaba con el tema de la reunión presidencial: la lucha contra la corrupción.

Publicado en el diario “La Razón”, Lima, viernes 20 de abril de 2018,

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sábado, 14 de abril de 2018

Los baños neutros de Popolizio - La Razón


Los baños neutros de Popolizio
SERGIO TAPIA T.

Las horas que permanecerán los presidentes para cumplir con la Cumbre de las Américas, en Lima, es sólo una pequeña punta visible de un iceberg organizacional de muchos meses previos.
            La Cumbre ha implicado trabajos preparatorios muchos meses antes, y los representantes de la Sociedad Civil iniciaron sus sesiones el pasado miércoles en el hotel Sheraton. Pero, decenas de agentes cubanos y venezolanos, entrenados como maquinaria de choque, desmantelaron las reuniones programadas para ayer jueves.
No podemos callar la responsabilidad que recae en el novel canciller Popolizio, quien tampoco puede eludir aclarar si fue por timorato o por cómplice que cedió a los inconfesables intereses de esta hipoteca política que se llama la ideología marxista de género, de la que comparten responsabilidades los congresistas Bruce y de Belaunde.
Porque, el recién estrenado Popolizio, irresponsablemente levantó el sistema de seguridad para el otorgamiento de las credenciales para los participantes de la Sociedad Civil en la Cumbre, facilitando mentir y falsear la identidad masculina o femenina de los interesados.
Yo me inscribí para participar en la Cumbre, el trámite me demoró una semana larga. Debí pasar por tres filtros: El primero con el documento de identidad, el segundo con la fotografía y el último sobre mis antecedentes.
Sin embargo, tres días antes de la fecha, el canciller Popolizio borró de un plumazo estas mínimas exigencias y dispuso el cambio de identidad al antojo del solicitante.
La consecuencia de esta absurda decisión era previsible: La seguridad de la Cumbre fue sensiblemente afectada.
Trump avisó que no venía, pues, casi un centenar de agentes de la guardia especial de Maduro estaban en Lima.
No hay derecho que el Canciller haya expuesto a peligro a los de la Sociedad Civil en la Cumbre. No hay derecho que Popilizio haya desdibujado la imagen de nuestra Patria ante Las Américas. No hay derecho que el Ministro de Relaciones Exteriores nos muestre ante el mundo como incapaces de poder ser país sede de una reunión internacional.
El Canciller debe ser interpelado, es imperdonable el grado de exposición al peligro del que ha sido autor inexcusable.
Esta era guerra avisada. Los vándalos de diversas poses, todos arrogantes revolucionarios del abanico completo de las tendencias marxistas: Desde las momias insepultas del comunismo guerrillero de los cubanos, pasando por la brutalidad de las fuerzas de choque de quienes sostienen el régimen venezolano de Maduro. Todos ellos jalaron la cadena de los reservados que con tanto despropósito y desatino dedicó el Canciller Popolizio como “baños neutros” de género, en oficinas públicas y en el Sheraton.
No sólo Maduro, también Raúl Castro de Cuba, han pisoteado nuestra dignidad, han saboteado nuestras relaciones internacionales, han atentado contra la seguridad ciudadana y no descartamos que también incurran en actos contra la seguridad nacional.
Punto malo, para el presidente Vizcarra, en su par de semanas de gestión: ¡Qué lástima para todos! ¡Y, qué mal por su Canciller Popolizio!

Publicado en el diario “La Razón”, Lima, viernes 13 de abril de 2018, p. 6

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lunes, 9 de abril de 2018

Desentrañando géneros; Ideología o enfoque - La Razón


Desentrañando géneros: Ideología o enfoque
SERGIO TAPIA T.

            En el contexto del insatisfactorio reinicio del gobierno del “PKK” (me refiero al partido; no a la persona del ex-presidente Pedro Pablo Kuczynski que le dio nombre al partido; el ex-presidente renunciante, y casi por dos veces vacado por incapacidad moral permanente), que ahora conduce el reemplazante previsto por ley, el ex-vicepresidente Martín Vizcarra.
Con ese reinicio gubernamental, ha renacido el voluntarismo ideológico déspota que intenta imponernos la individualización de la especia humana mediante géneros, en sustitución a la mejor fundamentada científicamente distinción de los dos sexos.
Variadas sinrazones esgrimen los voluntaristas del género, para tratar de obtener justificación para su terco empeño ideológico. Declaman los gestores de la incertidumbre humana que, el género, es subjetivo, para así permitir la libérrima determinación de la orientación sexual, sometida a inclinarse sin ninguna racionalidad ni fundamento ético que la mera decisión arbitraria e individualista.
Esta visión sobre la persona humana, desde el género, es por ello que se le sindica ser postura ideológica: por anti-científica; porque responde a ideas conjeturales y opiniones sin fundamento; porque niega la comprobación experimental y cognoscitiva de las ciencias; y porque también es contraria al conocimiento ontológico (metafísica aplicada el estudio del ser, con distinción de la esencia y los accidentes).
Mal parado quedó el nuevo Presidente del Consejo de Ministros (PCM), César Villanueva, al enredarse al declarar respecto de un nivel cultural que no es de su competencia, cuando trató de explicar que el fortalecimiento de la ola del género con que manifiestamente su administración se identifica, no sería ideología sino “enfoque”.
Por su distancia con las ciencias sociales, es comprensible que el actual PCM haya querido hacer unas declaraciones tranquilizadoras, frente al ventarrón político opositor que se gestaba huracanadamente al conocerse la desacertada selección de muchos de sus ministros. Pero, equivocó el pronunciamiento del mensaje, y lo que pensaba él sería el remedio frente a los sectores políticos cada vez más influyentes y exigentes de los defensores de la vida en el Perú, lamentablemente fue peor lo que dijo y lo que quiso desdecir.
Para la mayoritaria tendencia de la población peruana, surge un gobierno distanciado de los verdaderos intereses y exigencias nacionales. Y, si el Presidente Vizcarra no corrige a tiempo la inconsistente e innecesaria dialéctica ideologizante del género, no sólo le irá mal sino que acabará peor, y más rápidamente de lo pensado. Que Vizcarra no repita a Kuczynski, que no sea el gobierno de un presidente solitario, carente de partido e incapaz de convocar cuadros de gobierno.
Para el 5 de mayo, día de la Gran Marcha por la Vida, el gobierno habrá cumplido ya un mes, y habrá cumplido con debatir su política general de gobierno ante el Congreso. En el escenario de la política nacional sobreabundará la exigencia proveniente de lo más sano del país, que se prestará nuevamente a la defensa de los derechos y libertades de los padres en acción para cuidar de que no se metan con los hijos, que requerirán al gobierno mesura y ética, y que se pronunciará contra el aventurerismo que pretende modificar ideológicamente esa realidad patente e inequívoca de lo que con certeza es el ser humano.

Publicado en el diario “La Razón”, Lima, viernes 6 de abril de 2018, p. 6

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viernes, 30 de marzo de 2018

Viernes Santo - La Razón


Viernes Santo
SERGIO TAPIA T.

Nuestra actual Constitución empieza “invocando a Dios todopoderoso”. Con estos términos la Carta Fundamental 1993 se une a la tradición de nuestros textos constitucionales, que reconocen la religiosidad tan particular del pueblo peruano, que nunca ha cesado de expresarse a pesar de la activa participación legislativa de tantos políticos decimonónicos y sigloveinteros, caracterizados por sus públicos compromisos criollo-jacobinos y anticlericales.
El término elegido por nuestros constituyentes del 93 tiene acertado significado: “invocar”. Que es pedir inspiración, es solicitar ayuda, es acogerse a una tradición.
El Preámbulo constitucional de esa obra humana, incompleta y perfectible como lo es el texto constitucional, tiene como contexto la convocatoria del Congreso Constituyente Democrático, por el gobierno de Alberto Fujimori, luego de haber disuelto el congreso nacional. Fujimori se encontraba explorando caminos para su legitimación de origen. Es en esas circunstancias que los legisladores consignan la necesidad de inspirarse en “Dios todopoderoso”.
Más adelante, en el artículo 50, la Constitución establece que “el Estado” reconoce a la Iglesia Católica. El Estado admite y acepta que la Iglesia Católica ostenta, muestra y es titular de la condición de “elemento importante” en la formación histórica, cultural y ética del Perú. Que el catolicismo es parte constitutiva de esa realidad histórico-ético-cultural que se llama Perú.
Constitucionalmente se constata la realidad. Para comprenderlo, nos remitimos a una expresión acertada del sacerdote dominico Fray Dr. Aníbal Fosbery O.P., quien afirma que la religión católica no sólo es culto, sino que también es cultura.
Por eso, cuando Francisco Pizarro señalando al sur de la Isla del Gallo, dijo por allá se va al Perú, poniéndonos nuestro nombre, y luego llegó a nuestras tierras. Forjó una identidad nacional singular e individualizada: el Perú social, el Perú cultural, el Perú histórico, el Perú moral. Con el concurso de la fe católica.
El elemento de la catolicidad no es un sombrero quitapón, sino que forma parte integrante de nuestra identidad social y nacional. La Iglesia ha sabido estar presente en los grandes acontecimientos, apoyó decididamente el proceso de la Independencia Republicana; estuvo presente en la hora crucial de nuestros héroes (Miguel Grau se confesó ante sacerdote católico, antes de emprender su última campaña que lo elevaría a la gloria de la Historia). Y, ha suscitado el olor de santidad de nuestros modelos virtuosos como Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres, entre otros muchos, que no sólo se santificaron en los siglos XVI y XVII, sino que se pueden contar hasta sacerdotes proclamados mártires víctimas del demencial terrorismo comunista de los 80s.
Hoy, la sociedad peruana con seriedad y profundo recogimiento, hace uso del feriado nacional, para tener presente en su conciencia la inspiración cristiana como elemento constitutivo del Ser Nacional: El Dios hecho hombre que con su encarnación, su sacrificio de holocausto y la grandeza de su triunfo manifestado en su gloriosa Resurrección. Sana y salva a la sociedad peruana, como a las personas que la constituyen.

Publicado en el diario “La Razón”, Lima, viernes 30 de marzo de 2018, p. 6


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